jueves, 30 de diciembre de 2010

Engkey, el robot profesor



Hace unos escasos días se ha presentado en Corea un robot que preocupará a más de uno que este estudiando magisterio, ya que éstos empiezan a compr que los robots ya no sólo se dedican a hacer gracias en los laboratorios, acompañar a transeúntes en los centros comerciales o preparar tortitas con sirope; ahora también dan clases de inglés. Al menos en Corea del Sur, donde se han implantado un total de 29 humanoides encargados de impartir el idioma de Shakespeare por las diferentes aulas de un colegio de la ciudad de Daegu.
Cada robot cuenta así con un cuerpo voluminoso y rollizo de, aproximadamente, un metro de altura, e integra una pantalla donde la cara de una mujer de origen caucásico interactúa con los estudiantes y es capaz de leer libros. En realidad este maestro "tan especial", desarrollado por el Instituto de Ciencias de la Tecnología de Corea, tiene truco: su aparente autonomía es tal gracias al control remoto que ejercen unos profesores de inglés de carne-y-hueso (sí, de esos de toda la vida) desde las Filipinas, quienes pueden ver y oír a los niños a través del robot así como manifestar expresiones de sus caras en la pantalla con la ayuda de una cámara encargada de registrar sus gestos faciales y procesarlos.
Según apuntan, este programa piloto no persigue suplantar la presencia de los profesores tradicionales -quién lo diría-, sino ayudar a que los niños muestren más interés y participación en clase, sobre todo aquellos especialmente tímidos a la hora de hablar "con profesores humanos". No dudamos de las buenas intenciones de este interesante (y costoso) proyecto pero con ese tipo de objetivos, ¿no resulta peor el remedio que la enfermedad? El tiempo lo dirá

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